El standing político con miras al 2028

La política es el arte de sumar, negociar y construir mayorías. Con miras al proceso electoral del año 2028, los partidos políticos dominicanos están llamados a evaluar con objetividad cuáles alianzas les permiten sobrevivir, crecer y mantener espacios de poder.

MI HUMILDE OPINIÓN

La política es el arte de sumar, negociar y construir mayorías. Con miras al proceso electoral del año 2028, los partidos políticos dominicanos están llamados a evaluar con objetividad cuáles alianzas les permiten sobrevivir, crecer y mantener espacios de poder.

Desde mi punto de vista, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) tiene ante sí una decisión trascendental. Una alianza estratégica con el Partido Revolucionario Moderno (PRM) podría convertirlo nuevamente en una fuerza política determinante y, a la vez, posicionarlo como el principal partido de oposición de cara al futuro.

La historia reciente demuestra que las alianzas políticas no son una novedad en nuestro sistema democrático. El expresidente Leonel Fernández supo negociar posiciones en procesos anteriores, privilegiando la estrategia por encima de los sentimientos partidarios. En ese mismo orden, el PLD podría concentrar sus esfuerzos en obtener posiciones de gran importancia política y electoral.

Un ejemplo sería la Senaduría del Distrito Nacional. Una candidatura de consenso encabezada por la exvicepresidenta Margarita Cedeño, con el respaldo del PRM, tendría amplias posibilidades de éxito. Además, un movimiento de esta naturaleza alteraría significativamente el tablero político nacional, desplazando al actual senador y reduciendo las posibilidades de consolidación de nuevas figuras presidenciales dentro de la oposición.

De igual manera, una alianza táctica en provincias emblemáticas como San Juan podría poner fin a la hegemonía electoral que durante años ha mantenido Félix Bautista, produciendo una recomposición importante de las fuerzas políticas en esa demarcación.

Por su parte, el PRM conservaría la principal cuota de poder nacional: la Presidencia de la República y una mayoría significativa tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados, garantizando la gobernabilidad y la continuidad de su proyecto político.

Sin embargo, el escenario sería muy diferente si el PLD decide pactar con la Fuerza del Pueblo. A mi juicio, esa decisión podría representar el inicio del fin del partido fundado por el profesor Juan Bosch. La experiencia política dominicana demuestra que cuando organizaciones de menor fortaleza estructural se integran a proyectos liderados por fuerzas más dominantes, terminan perdiendo identidad, liderazgo y capacidad de crecimiento.

Muchos observadores sostienen que procesos similares ocurrieron con el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) y con sectores importantes del antiguo Partido Revolucionario Dominicano (PRD), cuyos espacios políticos fueron reduciéndose progresivamente al integrarse en alianzas donde dejaron de ser la fuerza principal.

El 2028 aún parece lejano, pero las decisiones que se tomen desde ahora definirán quiénes serán los protagonistas y quiénes quedarán relegados en el escenario político dominicano. En política, tan importante como ganar elecciones es preservar la identidad y la capacidad de seguir siendo una opción de poder para las futuras generaciones.

Jorge Luis Casado
Baketa

Comparte tu aprecio