¿Por qué Luis Abinader debe, necesariamente, apoyar a Carolina Mejía?

MI HUMILDE OPINIÓN
La respuesta no debe buscarse solamente en simpatías personales ni en encuestas del momento. Debe analizarse desde una perspectiva mucho más profunda: ¿qué le conviene a Luis Abinader, al PRM y al proyecto político que él ha construido?
Primero: existe un compromiso político que, según la lectura de muchos dirigentes, fue asumido con Hipólito Mejía cuando Luis Abinader alcanzó la Presidencia de la República. Ese compromiso se habría cumplido en la primera etapa del proyecto; ahora corresponde honrar la segunda parte del entendimiento. En política, la palabra empeñada también construye liderazgo.
Segundo: Luis Abinader tiene que preservar su principal activo político: la estructura del PRM. Entregar esa estructura a un liderazgo externo a la construcción histórica del partido significaría correr el riesgo de que, después de 2028, el presidente termine sin el poder del Gobierno y, además, sin el control político de la organización que lo llevó al poder.
Tercero: David Collado tiene méritos, reconocimiento y una importante valoración electoral. Eso no está en discusión. Pero una candidatura presidencial necesita algo más que popularidad: necesita estructura partidaria, compromiso orgánico y una visión de continuidad del proyecto político del PRM. Y ahí Carolina Mejía parte con una ventaja evidente: conoce el partido desde su fundación, ha ocupado posiciones de dirección y actualmente es su secretaria general.
Cuarto: Carolina representa una continuidad natural del liderazgo de Abinader. Apoyarla no significaría simplemente escoger una candidata; significaría garantizar que el proyecto político construido desde 2014 y consolidado desde 2020 tenga continuidad después de 2028.
Quinto: Luis Abinader no solamente debe pensar en quién puede ganar una elección. Debe pensar también en qué PRM quiere dejar cuando termine su mandato. Un partido fuerte, cohesionado, institucionalizado y dirigido por personas comprometidas con su permanencia debe ser parte fundamental de su legado político.
Sexto: la unidad del PRM debe ser prioritaria. El propio Abinader ha llamado recientemente a preservar la unidad del partido, precisamente cuando la competencia interna comienza a tomar forma. Por eso, cualquier decisión sobre la candidatura presidencial debe procurar que el ganador no solamente llegue al Palacio Nacional, sino que sea capaz de mantener unido al partido.
En conclusión: David Collado puede tener números, reconocimiento y una valoración importante en la sociedad. Pero Carolina Mejía representa estructura, continuidad, compromiso partidario y una conexión directa con el liderazgo histórico del PRM.
Y Luis Abinader debe hacerse una pregunta muy sencilla:
Cuando entregue la Presidencia en 2028, ¿quiere entregar también el liderazgo político que ha construido, o quiere dejar un PRM fuerte, unido y preparado para continuar su proyecto?
Si la respuesta es la segunda, entonces, desde mi humilde opinión, el camino conduce necesariamente hacia Carolina Mejía.
Jorge Luis Casado
Baketa

